El masaje perineal consiste en estirar con suavidad el tejido del periné (la zona entre la vagina y el ano) durante las últimas semanas del embarazo. Su objetivo es mejorar la elasticidad de esa zona y ayudar a que el tejido ceda mejor durante el parto. Se hace con las manos limpias y un lubricante o aceite apto, unos minutos, varias veces por semana.
Para qué sirve
La idea de fondo es sencilla: un tejido al que se lo prepara con estiramientos progresivos llega al parto más flexible y con menos resistencia. También cumple una función que muchas mujeres valoran incluso más que la física: te familiariza con las sensaciones de estiramiento y presión de esa zona, para que el día del parto no te tomen por sorpresa y puedas relajar en lugar de tensar.
La evidencia actual sugiere que el masaje perineal realizado durante las últimas semanas del embarazo puede disminuir el riesgo de algunos desgarros perineales y reducir la necesidad de episiotomía, especialmente en mujeres que tendrán su primer parto vaginal. Aunque no garantiza que no haya lesiones, puede ser una herramienta útil como parte de la preparación para el nacimiento.
Cuándo empezar y con qué frecuencia
Se realiza en las últimas semanas del embarazo, unos minutos por sesión y varias veces por semana. Más importante que la duración es la constancia y que nunca resulte doloroso.
Se recomienda comenzar alrededor de la semana 34 de gestación. Puede realizarse durante unos 5 a 10 minutos por sesión, entre 3 y 4 veces por semana.
Cómo se hace, paso a paso
- Elige un momento tranquilo. Después de una ducha tibia el tejido está más blando. Vacía la vejiga antes.
- Lávate bien las manos y comprueba que tus uñas estén cortas.
- Colócate cómoda: semisentada con la espalda apoyada, o con un pie sobre el borde de la bañera. Un espejo puede ayudarte las primeras veces.
- Lubrica tus pulgares y la entrada de la vagina con un aceite apto para esta zona o un lubricante de base acuosa. Evita productos perfumados o irritantes para la zona íntima.
- Introduce los pulgares unos centímetros dentro de la vagina y presiona hacia abajo, en dirección al ano, hasta sentir un estiramiento firme pero no doloroso. Sostén ahí un momento.
- Desliza los pulgares con un movimiento en U hacia los lados, manteniendo esa presión suave. Repite durante unos minutos.
- Respira. Suelta el aire despacio mientras sostienes el estiramiento y relaja la zona en lugar de contraerla. Esa es la parte que de verdad se entrena.
Si te cuesta llegar por la barriga, tu pareja puede hacerlo con los dedos índices, siempre con tus indicaciones sobre la presión.
Cuándo NO hacerlo
Consulta antes con tu matrona, obstetra o el profesional que lleva tu embarazo. No se recomienda realizar masaje perineal sin consultar previamente si hay infección vaginal activa, herpes genital activo, sangrado vaginal, pérdida de líquido amniótico, placenta previa o riesgo de parto prematuro. La indicación debe adaptarse a cada embarazo según la valoración del profesional de salud.
Detén el masaje si aparece dolor, ardor intenso o sangrado, y coméntalo con tu profesional de salud.
El masaje perineal es una pieza de una preparación más amplia: cómo respirar, cómo moverte y en qué posiciones el periné se abre mejor. En el Curso Preparto Express lo vemos junto con el resto de las herramientas para llegar al parto con el cuerpo preparado y sin miedo.