Para amamantar acostada, recuéstate de lado con tu bebé frente a ti, panza con panza, y su nariz a la altura de tu pezón; espera a que abra bien la boca y deja que se prenda abarcando parte de la areola. Es una de las posturas más descansadas para la noche, para las primeras semanas después de una cesárea y para cualquier momento en que necesites recuperar energía.
Paso a paso
- Acuéstate de lado, sobre el costado que te resulte más cómodo, con la cabeza apoyada en una almohada baja. Los hombros y las caderas quedan alineados.
- Coloca a tu bebé de lado también, frente a ti, con su pecho tocando el tuyo. Su cabeza no debe estar girada hacia el pecho: todo su cuerpo mira hacia ti.
- Alinea su nariz con tu pezón, no su boca. Así tendrá que levantar un poco la cabeza para alcanzarlo y abrirá más.
- Sostén su espalda con tu antebrazo, o coloca una toalla enrollada detrás de él para que no ruede.
- Espera a que abra la boca de par en par y acércalo al pecho con un movimiento breve, llevándolo a él hacia ti y no tu pecho hacia él.
- Si el pecho queda alto y le cuesta llegar, sostenlo con la mano libre durante los primeros segundos de la toma.
Sabrás que el agarre es correcto si no sientes dolor, si el mentón toca el pecho y si escuchas una deglución rítmica en lugar de chasquidos.
Seguridad: lo que no conviene pasar por alto
La postura acostada es cómoda justamente porque relaja, y por eso es fácil quedarse dormida. Prepara el espacio pensando en esa posibilidad:
- Superficie firme, sin cojines blandos, mantas sueltas ni peluches alrededor de la cabeza del bebé.
- Nunca amamantes acostada en un sofá, sillón o butaca: si te duermes, el bebé puede quedar atrapado entre los cojines.
- No adoptes esta postura si has consumido alcohol, tabaco o medicación que produzca somnolencia, ni si estás agotada al punto de no despertar con facilidad.
- Si existe la posibilidad de que ambos se queden dormidos durante la toma, ten en cuenta las pautas de colecho seguro antes mencionadas. También es importante saber que no se recomienda compartir la cama con un bebé prematuro, de bajo peso al nacer o con alguna condición médica que aumente su vulnerabilidad. Siempre que sea posible, una vez finalizada la toma, vuelve a colocarlo en su cuna o moisés.
Cuándo esta postura ayuda más
- De noche: permite alimentar sin levantarte ni encender luces fuertes.
- Después de una cesárea: evita apoyar el peso del bebé sobre la herida.
- Si sientes molestias en la espalda o el cuello por las horas de tomas sentada.
- Con obstrucciones o pechos muy llenos: cambiar de postura varía el ángulo de vaciado. Muchas asesoras de lactancia recomiendan orientar el mentón o la mandíbula inferior del bebé hacia la zona donde se percibe la mayor congestión o el bulto, ya que esa área suele recibir una succión más eficaz durante la toma. Aunque esta medida por sí sola no resuelve una obstrucción, puede ayudar cuando se combina con un agarre profundo, tomas frecuentes y una buena extracción de la leche. Si el dolor, el enrojecimiento o el bulto persisten, o aparecen fiebre o malestar general, es importante consultar con un profesional de la salud.
Errores frecuentes
Los dos más comunes: apoyar la cabeza del bebé sobre tu brazo (le gira el cuello y le impide tragar bien) y acercarle el pecho en vez de acercarlo a él. Si algo duele, retíralo con suavidad introduciendo el meñique en la comisura de su boca y vuelve a empezar.
Si esta postura no termina de salirte o notas dolor, conviene que alguien la observe contigo. En el Curso de Lactancia repasamos las posturas una por una, incluida la acostada, con las claves para que el agarre sea profundo en cualquiera de ellas.